Los estadios de béisbol más emblemáticos

El béisbol de “la gran carpa” se vive como un verdadero culto. Por ende, cuenta con colosales templos, aptos para congregar a miles de creyentes o fanáticos que son evangelizados con su vasta historia, belleza arquitectónica y funcionalidad. Todo esto, en conjunto con la propia espectacularidad del juego de pelota, hacen de la compra de un boleto para asistir a cualquiera de estos recintos sagrados de la MLB una verdadera epifanía.


Fenway Park

Es el templo más antiguo de Las Grandes Ligas, ya que inició operaciones casi al mismo tiempo que se hundió el Titanic. Fue inaugurado el 20 de abril de 1912 con un partido entre Los Patirrojos y los extintos Highlanders de Nueva York. ¡Un coloso naval se precipitaba bajo las aguas de Terranova, pero otro “Goliat del deporte norteamericano” emergía en Boston, Massachusetts.

 Desde su apertura, hasta la fecha, el Fenway Park le roba el aliento a sus visitantes en cuanto observan el “monstruo verde”, un muro de 37 pies de altura ubicado, en el jardín izquierdo que, sin duda, es su sello característico. Este parque de pelota enorgullece a todos los bostonianos pues es un monumento con aires nostálgicos, pero a la vez, sus constantes remodelaciones lo empalman con la modernidad. Sabe a recuerdo de las épocas románticas del béisbol por sus tradicionales columnas de acero, vestigio de un pasado glorioso para los Red Sox, pero un fastidio a la vista para todo aquel desdichado aficionado al que le toque un asiento cercano a ellas. Pero del otro lado de la moneda muestra un toque vanguardista con sus pantallas de video de alta resolución y amplia variedad de restaurantes para una experiencia culinaria de cinco estrellas.

 Ningún visitante puede jactarse de conocer el Fenway Park si no ha recorrido su museo con más de 150 mil fotografías de jugadores emblemáticos a lo largo de la historia de la organización, como Ted Williams, Babe Ruth y Carl Yastrzemski. Si al final de dicha galería al turista no le queda clara la esencia de ser un Red Sox, lo asimilará al escuchar el melodioso coro de 37 mil almas entonando a todo pulmón, dentro del recinto, la canción “Sweet Caroline” de Neil Diamond, melodía que desde décadas atrás se ha vuelto su himno de batalla. Y es que en cada estrofa el público local deja en claro que para ellos es un orgullo ser norteamericanos, pero nacer o vivir en Boston es un privilegio.


 

Dodgers Stadium

El Dodger Stadium es la catedral de la pelota caliente en California, inmueble que, desde su apertura en 1962, llenó cada uno de sus recovecos de historia beisbolera y sucesos aún poco conocidos por la mayoría, pero que pese a ello no dejan de ser interesantes. Como el hecho de que para su construcción en el paraje de Chávez Ravine se desalojó a más de 1,100 residentes de ascendencia mexicana, que en aquella época, era conocida como Palo Verde, comunidad que desde ese momento pasó a ser conocida como “Los desterrados de Chávez Ravine”. En el mismo escenario, 21 años más tarde, otro mexicano, el “Toro” Valenzuela, con el estallido de “la Fernandomanía” secaría las lágrimas derramadas por miles de compatriotas suyos que fueron despojados de su hogar, intercambiándolas por alegrías tan pronto subía a la lomita. ¡La redención azteca de nuevo volvía a casa!

 Si en tu próxima visita a L.A quieres asistir a un partido de la novena azul y blanco seguramente no sufrirás por conseguir un boleto ya que el Dodger Stadium es el parque de la MLB con mayor aforo: 56 mil asientos divididos en cuatro niveles. En relación a este tema, y para que te luzcas como todo un conocedor de la novena angelina, debes saber que las cuatro áreas de dicho recinto se basan en las diferentes tonalidades de una playa, de la siguiente manera:

 
Primer nivel (amarillo): Arena

Segundo nivel (rojo): Arena mojada

Tercer nivel (azul-verde): La playa

Cuarto nivel (azul fuerte): Mar Abierto

 


Yankee Stadium

Nueva York “la capital del mundo” debe contar con una “meca del béisbol” acorde a su jerárquía, exigencia que, con creces, se cumplió en 2009 con la apertura del nuevo Yankee Stadium, joya de la arquitectura que reemplazó al antiguo Yankee Stadium. Conservó su diseño y esencia, al ser una réplica mejorada del mismo, pero con dimensiones 63 % mayores, a la par de responder a las necesidades y multifuncionalidad que exige la modernidad.

Para su imponente construcción requirió una inversión de mil 500 millones de dólares, volviéndose el segundo estadio más caro del mundo. Acorde a ello es que el nuevo Yankee Stadium es el templo de todas Las Grandes Ligas con el boletaje más caro, por lo cual, si quieres acudir a uno de los partidos de temporada regular de Los Bombarderos del Bronx deberás estar dispuesto a abrir la cartera de par en par. Por ejemplo, de dos boletos generales, dos hot dogs, dos cervezas y estacionamiento gastarás arriba de 95 dólares. Olvídate de un cotejo Prime como Yankees vs. Red Sox o de La Serie del Subway ante los Mets, cuyo costo está por las nubes. Pero la directiva, pensando en el bolsillo de sus aficionados y de los miles de turistas que visitan esta catedral ubicada en el corazón del Bronx, desde el 2017, lanzó boletos entre los 10 y 15 dólares que permiten apreciar el juego de pie en cualquiera de los espacios comunes del inmueble.

Si eres un fan de hueso colorado de los también denominados “Mulos” de Manhattan amarás visitar su propio museo, ubicado dentro del mismo recinto, que exhibe una extensa recopilación de objetos y fotografías relacionados con la condecorada historia de los Yankees. Pero si lo tuyo es ir de shopping y deleitar tu paladar, el tiempo se te irá como agua ante la diversidad de tiendas y restaurantes de su Great Hall.