Raúl Allegre y su gloriosa carrera en la NFL

Y, de paso, labrarse un mejor futuro profesional, convirtiéndose en el jugador nacido en México más exitoso a lo largo de la historia de la NFL, al ganar dos Super Bowls con Los Gigantes de Nueva York.

Lagunero de corazón: del soccer al americano
 
Nació un 15 de junio de 1959, en Torreón, Coahuila, región conocida popularmente como “la comarca lagunera”. Como cualquier niño mexicano promedio, sus tardes transcurrieron jugando futbol, ese que en Estados Unidos llaman soezmente soccer. Raúl sentía mayor afinidad por figuras cercanas al “panbol” nacional, como Enrique Borja, que con las del emparrillado, como Johnny Unitas. Fue hasta 1977 que cambió las espinilleras y los shorts por el casco y las hombreras. Ese año, durante su estancia en la Shelton High School en Washington, a petición del entrenador de futbol americano de dicha institución, probó suerte pateando el ovoide por encima del travesaño. La magia fue inmediata y ¡abracadabra! acertó cada uno de sus intentos de gol de campo desde distintas distancias. Esa tarde México perdió un futbolista, pero ganó a uno de los mejores pateadores latinoamericanos que han llegado a la NFL.
 
Tras un paso sobresaliente con “Los Cuernos Largos” de la Universidad de Texas, en 1983, Raúl Allegre recaló en la NFL como agente libre por Los Vaqueros de Dallas. El equipo de la estrella solitaria de inmediato lo traspasó a los entonces Colts de Baltimore, que un año después, en 1984, se mudaron con todo y Raúl Allegre a Indianápolis. Pese a lo difícil que resulta una mudanza de equipo para todo jugador, el desempeño del coahuilense nunca decayó, siendo ungido al Pro Bowl de 1985.
 
1986 marcó el inicio de su plenitud como pateador en la NFL al ser contratado por Los Gigantes de Nueva York. Pasando del infierno que fue cambiar de head coach en cada uno de los tres años de su estadía con Los Colts, al cielo de ser dirigido por dos de las mentes maestras en la historia de la liga como Bill Belichick y Bill Parcells, quienes se desempeñaban como coordinador defensivo y entrenador en jefe, respectivamente de “Los Big Blue”. Esto le permitió a Raúl Allegre escalar del inframundo de militar en un equipo con marca perdedora, al edén de formar parte de la plantilla neoyorquina que terminó la temporada de 1986 con marca de 12 victorias y 4 derrotas.
 
Su primera campaña con el equipo celeste fue aprobatoria, pues consiguió 24 de sus 32 intentos de tres puntos; inclusive, fue el jugador más valioso del equipo en la victoria 22-20 sobre los Vikingos de Minnesota, pateando cinco goles de campo.
 
 
Derrotó en Super Bowls  a John Elway y a Jimmy Kelly
 
 
Desde su debut con Los Giants, Allegre, empezó a forjar lo que fue el sello distintivo de su carrera: hacerse de dos anillos de Super Bowl a costa de quarterbacks Hall of Fame como John Elway y Jim Kelly.
Al primero lo enfrentó en la edición XXI del llamado “Súper Domingo” en la victoria por 39-20 de Los Gigantes de Nueva York sobre Los Broncos de Denver. En donde Raúl se volvió un factor clave en el juego, al acertar un intento de gol de campo  de 21 yardas, con el cual la ventaja neoyorquina se engrosó a dos posesiones. Dicha tarde, el pateador coahuilense, además sumó cuatro puntos extras.
 
En el Super Bowl XXV le ganaría la partida a Jim Kelly en la victoria de Los New Yok Giants 20- 19 sobre Los Bills de Buffalo. Juego que es recordado como el más reñido en la historia de los Super Bowls, por no haberse suscitado balones sueltos ni intercepciones. El único y definitorio error recayó en el pateador de Buffalo, Scott Norwood, al errar un intento de gol de campo de 47 yardas en los segundos finales del partido. Esa tarde, en el Tampa Stadium, un alicaído Jim Kelly deseó que en vez de Norwood, el encargado de cobrar el gol de campo hubiera sido Raúl Allegre, quien se caracterizó a lo largo de sus nueve temporadas en la NFL por acertar en los momentos cruciales de un partido.
 
En 1991, tan pronto se anunció el finiquito de Bill Parcells como entrenador en jefe, la estadía de Allegre con Los Gigantes concluyó. Firmando de inmediato con los vecinos de ciudad, Los Jets de Nueva York, con quienes, a causa de una lesión de espalda, tuvo una participación intermitente, optando por el retiro.
 
Torreón es conocida como “la ciudad de los grandes esfuerzos”. Y de ahí partió Raúl Allegre, uno de sus habitantes más reconocidos, a muy temprana edad hacia el país vecino del norte. En su maleta empacó la disciplina y ética de trabajo necesarias para pasar de ser un menudo niño de “la comarca lagunera” a situarse como una figura colosal de la NFL e ídolo de East Rutherford, Nueva York. La fe en sí mismo y su precisión al patear el ovoide, lo proveyeron del ímpetu necesario para que su sueños florecieran.