TWA, la terminal aérea que se volvió hotel

Con tantos viajeros frecuentes que pasan horas y horas en la terminal aérea, sólo era cuestión de tiempo que éstas se convirtieran en un hotel. O por lo menos ese es el caso del TWA Hotel en el Aeropuerto JFK, en Nueva York, el cual rescata el encanto del estilo decorativo de la década de los 60.

El TWA Flight Center fue construido en 1963 por el reconocido arquitecto Eero Sarinen, con el propósito de ser una terminal aérea apta para darle la bienvenida a la era de los jets. Conforme la modernidad alcanzó las naves, se volvió insuficiente y cerró en el 2001. Sin embargo, la importancia histórica del lugar se reconoció en 1994 cuando lo incluyeron en el National Register of Historic Places y, en el 2005, en el New York State Register of Historic Places.

Por eso, la propuesta de convertir la antigua terminal en un hotel que le permitiera a los viajeros descansar con comodidad antes o después de sus vuelos fue bien recibida. El proyecto es una coparticipación entre las empresas MCR, JetBue y las autoridades aeroportuarias de New York y New Jersey; el contratista encargado de llevarlo a cabo fue Turner Construction.




Antiguo esplendor

El TWA Hotel preservó la estructura de la terminal aérea, pero hizo los cambios necesarios para lograr unas instalaciones hermosas y cómodas que le brindan a los viajeros el espacio ideal para descansar, relajarse, trabajar, e incluso, organizar reuniones de trabajo y hasta fiestas. Para ello cuenta con:


* 50, 000 metros cuadrados diseñados para juntas, conferencias o eventos.

* 8 bares y 6 restaurants, de los cuales el principal es The Paris Café, a cargo del famoso chef Jean-Georges Vongerichten, quien se ha hecho acreedor a las prestigiosas estrellas Michelin durante 14 años.

* Un mirador público de 10,000 pies cuadrados, desde donde se pueden observar las maniobras de aterrizaje y despegue.

* Tiendas y outlets de lujo

* Un centro fitness de 10,000 pies cuadrados

* “Connie Cocktail Lounge,” que no es sino una nave Lockheed Constellation con una ilustre historia y que lleva el apodo de “Connie”. Fue el primer avión en romper el récord de velocidad transcontinental de la época y además fungió como Air Force One para el presidente Dwight D. Eisenhower. Actualmente, “Connie” fue reacondicionada para disfrutar de deliciosos tragos vintage, cuya carta de bebidas incluye hasta “Shirley Temple” para que los pequeños también disfruten del glamour con una bebida apropiada para ellos.

* Y, por supuesto, tiene un espectacular rooftop pool bar.

 

Las habitaciones

El TWA Hotel cuenta con 512 cuartos para huéspedes que son, sin duda, la estrella del proyecto por sus enormes ventanales con vista a la pista de aterrizaje del aeropuerto. A pesar de eso, son totalmente silenciosos pues cuentan con el segundo cristal más grueso del mundo, con un espesor de 4 y media pulgadas. La decoración emula el estilo imperante en la década de los 60´s gracias a los muebles de la marca Knoll, los cuales resaltan vívidamente sobre los detalles de madera de nogal en la puerta del baño, el clóset y las cornisas para lograr un aspecto de elegancia y calidez. Además, cada habitación dispone de un surtido y glamouroso minibar de martinis y un baño con espejo al estilo Hollywood. Este lugar promete convertirse en uno de los favoritos de los viajeros que vuelen a Nueva York. Si requieres mayores informes consulta la página twahotel.com